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Del mundo

Un mundo

en cada nacido

                                                para devastar.

 

Un cielo cae,

 

finge

 

en la carne

                                                devorada

 

la fiesta de los huesos.

 

Nieves Iparraguirre, jul 2017

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En el principio

En el principio de los nombres:

 

Caminas en aullido,

solO,

en el delirio que nos abisma

 

y a tientas

                         me devoras.

 

Ya no me pronuncies,

sin despojarte

                                de mi asesino.

 

(Nieves Iparraguirre, 8 de marzo de 2017)

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Palabras

Solo escucha el viento.

Palabras,

cuelgan de los picos de los pájaros

y en las manos de la pobreza.

 

Resto,

despojos

                   babeando

                                         un elixir amarillo.

 

 

Las oí decir en los delfines.

Las oí cantar en las ballenas.

 

 

(Nieves Iparraguirre, feb 2017)

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Equilibrio

Un dios informe

juega un infinito de sangre,

 

danzan blasfemia

los bandidos.

 

Vencido, el equilibrio

 

esparce almas

                              en cuadrículas

 

y el diablo

                          sonríe.

 

(Nieves Iparraguirre, Octubre 2016)

 

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Azul

(Era hija del aire)

Había amanecido

en el hueco

vacio

de la existencia

arrebatada.

 

(Era madre del fuego)

En la noche

solo una cena fría

y la dentellada

 

de una soledad

sin       vértices.

 

(Era la amante del agua)

El mundo es una ciénaga

febril,

un volcán que escu           pe

demencia.

 

(Era hermana de la tierra)

Sequía,

sequía en el alma

y en la lengua.

 

Hay una mueca,

una sonrisa ancestral

todavía en su boca

que prende

el azul.

 

(Nieves Iparraguirre, jul 2016)

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Hombre cierto

No te canses,

los malabares de tu boca

no hallarán mi sello,

 

ningún bufón prenderá el aire.

 

No queda sutura

para mi pecho

ni hay ungüento

para mis rosas.

Abrazo la nieve blanda,

su blanco silencio:

sueño un lecho de agua,

 un rio inocente me lleva

                                                            lejos.

 

No te gastes,

solo me detiene el hombre cierto,

 y desnudo.

 

Nieves Iparraguirre (marzo2016)

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Confieso que

Me confieso,

te confieso que…

te estoy amando siempre,

aunque a veces

el espacio se me achica

replegándome en un átomo

imperceptible.

 

Te confieso que,

los silencios y la sangre,

las traiciones y la envidia,

la ignorancia,

los egos,

el muro que le impones

al cielo,

me devoran.

 

Lo confieso,

el tiempo y la distancia

con que olvidas,

el “hambre” de materia,

esa codicia

sobre el planeta,

me devasta y…

que tu miedo,

oscuro e incierto,

me aniquila.

 

Si, a veces

se achica tanto el universo,

me confieso,

que apenas soy un átomo.

Pero en verdad,

lo que ahora te confieso

es

que el amor trajo la cuántica

y perturba la deriva,

que los átomos regresan

para seguir amando,

amándote

por siempre.

 

Nieves Iparraguirre (febrero,2015)

 

 

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Petrificada

Sobre la roca fría
yace mi águila,
abatida,
en añicos llevo los sueños.
Soy petrificada en ti,
roca!
y estoy mirando el cielo…
estoy pintando en nubes
todos mis besos.

Mi águila está quebrada
sobre tu angosto suelo,
roca dura,
herida por el filo,
en un baile de máscaras,
de promesas que son viento,
de manos como dagas,
de los urdidos silencios
que juran traiciones
y narran.

Estoy en ti petrificada,
roca fría,
y mi corazón congelo!
que ya se me suicidan
los mirlos, los ruiseñores,
las oropéndolas y los versos.

Déjame así,
petrificada en ti,
roca desolada!
deja qué mis lágrimas
resbalen inadvertidas,
hasta el arroyo manso
que te acaricia.
Déjame en mármol,
y esculpidos mis sueños
para que no los borre
un tiempo eterno.

Déjame así,
sólo piedra,
ser testigo de las aves
y ver como navegan,
en jirones de nube,
todos mis besos
todas mis velas.

Nieves I,  Octubre 2012

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